Los niños bielorrusos y saharauis visitan el Ayuntamiento con sus familias acogedoras

 

El alcalde les ha dado la bienvenida a la ciudad y ha destacado la solidaridad y generosidad de los artífices del proyecto y de los participantes.

El alcalde, Manuel Robles, ha recibido esta mañana a los 34 niños saharauis y bielorrusos que pasan sus días de vacaciones acogidos por familias fuenlabreñas.

El alcalde les ha dado la bienvenida a la ciudad en el salón de Plenos, donde les ha entregado algunos obsequios y les ha ofrecido datos generales de la ciudad

Sobre todo, Manuel Robles, ha destacado la solidaridad y generosidad de las familias acogedores que no dudan en incluir en la intimidad de sus hogares a estos niños que proceden de lugares en los que viven en duras condiciones.

“Los saharauis proceden de los campos refugiados de Tinduf donde soportan duras condiciones meteorológicas y los bielorrusos vienen de un entorno contaminado por el desastre nuclear de Chernóbil”, apunta el alcalde.

También ha agradecido a los artífices del proyecto su iniciativa, tanto a la Asociación Río de Oro como a la Parroquia Nuestra Señora de Belén, por el esfuerzo que desde hace años realizan, en colaboración con el Ayuntamiento, “para que esta gratificante experiencia sea una realidad”.

Este año son 14 los niños saharauis y una veintena de bielorrusos, con edades comprendidas entre lo 9 y 14 años, los que pasarán sus vacaciones estivales en la ciudad.

Durante su estancia los niños serán sometidos a revisiones médicas en el Hospital de Fuenlabrada y odontológicas en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), gracias al convenio alcanzado entre las entidades.

Además participarán en actividades lúdicas, culturales y deportivas, realizarán excursiones a puntos de interés y disfrutarán de la piscina municipal. También participarán en encuentros entre las distintas familias acogedoras.

Las familias siempre expresan al final del programa su gratitud a los niños por todo lo que les aportan durante su estancia. “Tienen una mirada diferente y nos hacen valorar cosas cotidianas que nos pasan desapercibidas en el día a día. Además la convivencia con nuestros hijos siempre es muy enriquecedora para ambas partes”.

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